La próxima titular de Conade tendrá la tarea de empoderar al organismo, que perdió casi el 80 por ciento de sus recursos en este sexenio.

La situación del deporte en México dista mucho de ser próspera y Ana Guevara tomará un organismo de cuestionada credibilidad y bajo presupuesto.

Por eso, la aún senadora tiene ante sí retos mayúsculos al frente de la Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte (Conade). Aquí enumeramos algunos de ellos.

Mejorar el presupuesto

Durante el actual sexenio, con Enrique Peña Nieto como presidente, el presupuesto federal destinado al deporte se redujo de 7 mil 119 millones de pesos en 2013 a 2 mil 100 millones en 2018, es decir, el 70 por ciento.

Eso sin contar que la inflación acumulada en este periodo es de 23.34 por ciento, por lo que el presupuesto de 2013 equivale, hoy en día, a 9 mil 521 millones de pesos, por lo que la reducción real de los fondos del gobierno mexicano al deporte fue del 77.9 por ciento.

Eso sin contar la depreciación del peso en este periodo, que ha pasado de 12.92 a 18.54 por dólar al día de hoy, que afecta en temas como viajes a concentraciones y competencias de deportistas y compra de artículos en el extranjero.

El presupuesto de 2019 será propuesto y aprobado por la actual administración, por lo que las perspectivas para el primer año de la gestión de Guevara no lucen alentadoras, pero los planes de 2020 ya dependerán de la estrategia y prioridades del próximo presidente y su equipo. Ese año será, efectivamente, el de los Juegos Olímpicos de Tokio.


Relación con las federaciones

Una de las prioridades del actual director de la Conade, Alfredo Castillo, fue fiscalizar los fondos que otorga el gobierno a las federaciones deportivas a través del organismo. En 2015 inició una campaña que, si bien puso relativo orden en la entrega y comprobación de gastos de los organismos, también creó un conflicto que estuvo cerca de dejar a México sin representación oficial en los Juegos Olímpicos.

Esto debido a que las federaciones, si bien reciben fondos del erario público, son organismos privados y los gobiernos -de cualquier país y nivel- no pueden tener injerencia en su gobernancia por orden de la Carta Olímpica.

Una de las federaciones que fue más castigada y de la que Castillo incluso pidió la destitución de su presidente, fue la Federación Mexicana de Asociaciones Atléticas (FMAA), donde Antonio Lozano Pineda permanece como titular. En 2008, Guevara pidió la destitución de Lozano y ese conflicto terminó con el anuncio del retiro de la atleta.

A tres años de distancia, Barranquilla 2018 ilustró, al menos en la superficie, mejoría en las relaciones de Conade con algunas federaciones y el Comité Olímpico Mexicano (COM).

Tokio 2020 y París 2024

La próxima administración de Conade tiene ante sí los retos de los siguientes dos Juegos Olímpicos. Los primeros darán una visión parcial de sus alcances, pues la mayor parte del proceso se realizará bajo el encargo de la gestión de Alfredo Castillo, pero los segundos serán acreditados en su totalidad a Guevara, claro, si es que permanece en el cargo para entonces.

Eso además de las diferentes justas del ciclo olímpico: los Panamericanos de Lima 2019 y Santiago 2023; los Centroamericanos y del Caribe de Panamá 2022 y la búsqueda de la sede de la justa de 2026, que es prioritaria para el COM, al celebrarse el centenario de este evento que inició en México.

Por si eso fuera poco, el sexenio que está por terminar dejó muy mal parado a México en la organización de algunos eventos internacionales, como la revelación de casos de corrupción en torno a la organización de los Juegos Centroamericanos de Veracruz y la cancelación de los Campeonatos Mundiales de Natación de 2017, que estaban programados para celebrarse en Guadalajara.

Permanecer todo el sexenio

Los primeros tres titulares de la Conade, fundada en 1988, cumplieron el sexenio completo en el cargo para el que fueron llamados: Raúl González (1988-1994), Ivar Sisniega (1994-2000) y Nelson Vargas (2000-2006), pero desde el sexenio anterior, han pasado cuatro titulares diferentes, es decir, dos por periodo: Carlos Hermosillo (2006-2009), Bernardo de la Garza (2009-2012), Jesús Mena (2012-2015) y Alfredo Castillo (2015-2018).

Una particularidad: en todos los sexenios han tomado el cargo exdeportistas y quienes lo tomaron por destituciones (de Hermosillo y Mena), son personajes que no tienen relación previa con el deporte de alto rendimiento (De la Garza y Castillo).

Ana Guevara, con su brillante pasado deportivo, no es ajena a esta tradición, pero con De la Garza, México tuvo la mayor cosecha de metales totales en unos Juegos Olímpicos en el extranjero (Londres 2012) y en la administración de Castillo, se derrotó por primera vez a Cuba en una justa del ciclo olímpico desde 1968.

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