“Son despreciables las personas que no dan la cara”
Anónimo

De todos los deportistas mexicanos incorporados en la vida política nacional, no hay duda acerca de que la directora general de la Comisión Nacional del deporte Ana Gabriela Guevara ha sido, con mucho, quién ha alcanzado los cargos de mayor responsabilidad: directora del deporte en la ciudad de México, diputada, senadora y ahora responsable del deporte nacional. Es evidente su aspiración a gobernar el estado de Sonora de donde es originaria, un deseo legítimo y posible, el cual pareciera ser, deberá ser pospuesto para otra ocasión.

Me parece es una muy buena noticia para el deporte mexicano, Ana Gabriela conoce todas las caras y facetas del entramado político y operativo de un medio complejo y particularmente visible para la población en general. Pocas noticias son tan mediáticas como aquellas relacionadas con federaciones, competencias y deportistas.

Hasta el día de hoy su ruta ha tenido pasajes complicados y trances difíciles, les ha plantado la cara y podríamos decir ha salido avante, ha actuado correctamente al permitir fluyan los procesos relacionados con colaboradores que han traicionado su confianza, aunque en algunos casos, como en el de Israel Benítez, han pagado justos por pecadores; la curva de aprendizaje para navegar en las turbulentas aguas de la política deportiva parece haber sido superada para conservar el barco a flote y dirigirlo hacia mares menos revueltos.

Ha sido evidente una campaña negra, con fines poco claros, pero orientada a tratar de ensuciar su imagen pública, por ejemplo, tenemos a algunos legisladores opinando sobre el trabajo de la Conade en lugar de legislar en favor una estructura jurídica más ordenada y de mayor alcance, de perfeccionar y entregar las herramientas para ejecutar de mejor manera los proyectos nacionales e internacionales.

Suscribo la palabra certera de Juan José Millás al respecto: cuando se presentan ideas, proyectos y resultados, parecen dispuestos a generar una infección masiva de opinión en contrario para producir confusión y desacreditar a Ana Gabriela.

Seguramente desde el escondite perfecto del anonimato, mi opinión va a disparar, probablemente, algunas coincidencias, aunque es más probable la cómoda e infaltable agresión acompañada de insultos propios de las redes sociales donde encuentran espacio aquellosquienes se sienten complacidos con expresar resentimientos y frustraciones. Por supuesto, no descalifico a nadie en particular, hay expresiones valiosas, en forma y contenido a tomar en cuenta.

Apostar a buscar desacreditar a la Comisión Nacional del deporte y en particular a su directora Ana Gabriela Guevara es hacerlo a favor de desacreditar al deporte en general y eso no todos lo entienden, tampoco creo en expresar opiniones favorables simplemente por quedar bien, pero la estabilización de una idea o percepción sobre aquello que sucede en el mundo deportivo es en realidad responsabilidad de todos.

El reto a enfrentar por la administración de Ana Gabriela de cara a los próximos años, no sólo se relaciona con los resultados en juegos olímpicos, en realidad convertir al máximo órgano del deporte nacional en rector de todas las federaciones nacionales e institutos estatales del deporte es mucho más importante que intentar seguir siendo el gran operador.

Siempre es más fácil criticar y muy complicado proponer. Esto mismo en realidad no sucede en todas las federaciones deportivas nacionales.

El escenario ideal debería ser aquel en el cual las federaciones deportivas, como asociaciones civiles constituidas legalmente, fuesen autosuficientes y dependieran por entero de sus actividades, planes, programas y afiliados, y el gobierno se convirtiera en un acompañante para otorgar los instrumentos para ayudar y apoyar a las federaciones en este esfuerzo.

Abonar al fracaso de la gestión actual de la Comisión Nacional del Deporte es hacerlo en contra de toda la estructura federada, estatal y popular. Los resultados son corresponsabilidad de todos aquellos quienes somos actores de este escenario en el cual se presentan las fabulosas historias construidas por los deportistas, juzgadas y vistas por millones de personas.

Me quiero imaginar Ana Gabriela Guevara cada mañana atando los cabos sueltos del deporte para en la noche desatar los que no funcionaron, tiene la gran responsabilidad de pactar con la realidad diariamente los límites de su jornada de trabajo. Ha demostrado ser una guerrera durante toda su vida y le deseo lo mejor en esta batalla los próximos años. Finalmente, su suerte va a ser la nuestra.

*Doctor en Administración Publica por la Universidad Anáhuac y presidente de la Federación Nacional de Ajedrez de México (FENAMAC).

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